Vistas de página en total

sábado, 17 de abril de 2010

III. D. FRANCISCO

La primera persona a la que se lo comentaría era a D. Francisco, párroco de Lekaroz, quien habría de ayudarle, pensaba Josemari, a hacer bien las cosas, empezando por afrontar el decírselo a Inaxio, y sobre todo a Aita. Además podía ayudarle a mejorar su castellano, algo necesario si se confirmaba como destino de su viaje algún punto de América del Sur.

Francisco Ortiz de Azkarate Echeberria era oriundo de Vitoria, primogénito de una familia con abolengo. De hecho, él hubo de pasar por circunstancias complicadas con su familia, cuando decidió entrar en el Seminario de Vitoria para ordenarse sacerdote. Su familia era muy religiosa, de hecho, anteriormente, una hermana había decidido ingresar en el Carmelo.

Con D. Francisco el asunto era más delicado, por ser el primógenito y el único varón, con tres hermanas. Su opción por la vida sacerdotal implicaba la desvinculación del Condado de Azkarate a su familia, ya que por derecho consuetudinario (lege zaharrak antes mencionadas) el condado debía recaer en un varón. Su padre no tenía hermanos y el título iría a parar a un primo segundo al que él no había visto en su vida.

Todo lo dicho, sin mencionar que Don Francisco estaba comprometido con una chica de muy buena familia de Haro, quien, sin duda, podría rehacer su vida, debido a su juventud y a que aquella relación había sido llevada con todo el recato al que ambos estaban obligados. El asunto delicado era que la familia de su prometida había visto con muy buenos ojos aquella unión y los vínculos de amistad existentes entre las familias se habían agrandado.


Don Francisco vio muy clara su vocación sacerdotal y de servicio al prójimo, y como él mismo confesaba, no podía obviar esa vocación, habría sido lo peor para todos. Y el tiempo le acabó dando la razón. Por eso, Josemari confiaba en encontrar apoyo en él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario