El camino de vuelta a casa no tuvo mayor novedad. Josemari comenzó a andar hacia Irumendi antes de que oscureciese. La excitación de saber que iba a poder hablar con Barrenechea en unos pocos días y la sorpresa de conocer -y observar- a su hija Izaskun le hicieron dar por bueno el viaje. De esta manera, en vez de buscar un sitio donde dormir unas horas antes de empezar la marcha, decidió echar a andar antes y ver si podía dormir una vez estuviera ya en casa.
Y soñó, soñó con que triunfaba en Argentina o el Paraguay, que se convertía en un terrateniente importante, que tenía hijos, que los veía crecer sanos y fuertes, que hacía internacional y grande la familia Inchauspe. Soñó también... que Izaskun iba con él y que se convertía en la madre de sus hijos. Y aquí sonrió mientras dormía y a la mañana siguiente se despertó con una sonrisa en la cara Y empezó el día con ilusión y fuerzas renovadas.

